jueves, 19 de noviembre de 2009




Fernando “El Católico”:
El Rey que murió por sobredosis de afrodisíacos

Por Antonio Balduque Álvarez



De los Reyes Católicos, Isabel y Fernando, hemos leído o estudiado sus virtudes como estadistas, además de su prudencia y sensatez en el gobierno, pero pocas veces hemos tenido ocasión de conocer que Fernando “El Católico” tenía más de pecador sexual adúltero que de buen católico, siendo numerosas las mujeres que gozaron en sus aposentos, por lo que a la reina Isabel únicamente le quedó sufrir con dignidad la poblada cornamenta.

Los celos de doña Isabel
Don Fernando era un mozo atractivo, de mediana estatura, simpático, afable y de ojos cautivadores que desde su más temprana juventud derrochó un “admirable vigor corporal” que no dudó en apagar en variadas camas juveniles. Una vez casado con la reina católica su fogosidad le permitió amar con holgura dentro y fuera de su casa, por lo que Isabel tuvo que sufrir estoicamente, y hasta su muerte, las infidelidades de su casquivano marido, provocando los terribles celos de la reina constantes recriminaciones y discusiones matrimoniales, llegando incluso a ordenar que cualquier mujer que tuviera el atrevimiento de mirar a su marido de una manera provocativa fuera expulsada inmediatamente de palacio. Mientras que Isabel guardaba fidelidad a su esposo, Fernando se dedicó a tener descendencia con doña Aldonza Roig de Ibarra, Joana Nicolau, Toda de Larrea o con una portuguesa apellidada Pereira. Como reina era dueña y señora de sus súbditos pero no lo era tanto de su marido, y lo único a lo que pudo recurrir cada vez que se enteraba por los chivatos de la corte de que Fernando tenía un hijo, era castigarle donde más le dolía, en el sexo, negándose “a cumplir físicamente con él hasta que consideraba pagado el pecado cometido”, resumiendo: le tenía durante una temporadita a dos velas.
Muere la reina y Fernando quiere un heredero
A los cincuenta y tres años, en 1504, Isabel ya se encuentra muy mermada físicamente por la hidropesía que sufría, por lo que hace testamento de sus reinos y señoríos a favor de su hija Juana, más conocida como Juana “la Loca”, mandando que sea reconocida como reina de Castilla y León a su fallecimiento, que sucede el 26 de noviembre de 1504. El viudo rey don Fernando quedó como regente de la demente reina Juana. La nobleza castellana, que era enemiga del rey por ser para ellos un aragonés extranjero y un extraño para los cerrados castellanos, le arrebató la regencia en favor de su yerno Felipe “el Hermoso”, por lo que tras firmar en 1506 el tratado de Villafáfila se retira a sus reinos patrimoniales y maniobra políticamente buscando una princesa para casarse con ella y tener un hijo que heredase la Corona de Aragón. La elegida fue la francesa Germana de Foix, sobrina del monarca francés Luis XII. Como consecuencia de este enlace el rey francés cede los derechos sobre los territorios italianos a su sobrina, Germana de Foix y al hijo que tuviera con Fernando “El Católico”. Este heredero sería además el futuro rey de Aragón, por lo que el hijo de Juana “La Loca” y Felipe “El Hermoso”, el futuro Carlos V, quedaría excluido de heredar la corona catalano-aragonesa. La joven francesita era más bien feúcha, un poco cojita, con tendencia a la obesidad, ardiente, fogosa y amiga del placer, pero tenía en su haber el proceder de una familia muy fértil, lo que aseguraría un heredero a la corona. Fernando, si quería llevar a cabo sus planes, necesitaba tener un hijo cuanto antes porque ya había pasado de los cincuenta años y el tiempo se le acababa. Pero la fogosidad que años antes le había permitido tener cinco hijos con la reina Isabel y unos cuantos bastardos con diversas damas, ahora le faltaba, por lo que si quería estar a la altura de las exigencias amatorias de la joven esposa tenía que recurrir a los afrodisíacos, sustancias que le ayudarían a excitar su apetito sexual.
Antiguos afrodisíacos
Las primeras noticias sobre afrodisíacos las encontramos en papiros egipcios escritos en el 2.200 a.C, siendo la mayoría de ellos plantas o alimentos con un aspecto semejante a los órganos sexuales como las ostras, los mejillones o las almejas. Los griegos y romanos también usaron como afrodisíacos plantas con formas sexuales, teniendo entre ellos especial éxito un brebaje llamado Satirión que se extraía de distintas especies de orquídeas cuyos tubérculos dobles recuerdan por su forma a un par de escrotos, de ahí su nombre, orchis, de donde procede orquitis, inflamación de los testículos. En otras ocasiones lo que se pretendía era aumentar o mantener la erección, por lo que se buscaban alimentos que estimulasen el riego sanguíneo o el aparato urogenital como el chile, el jengibre, la albahaca, el azafrán o la ortiga, siendo esta última el emblema de la lujuria. Pero si se quería alcanzar las más altas cimas de placer sexual nada mejor que un puchero de garbanzos. Tanta fama tenían que se creía que si se consumían en exceso podían causar priapismo: una erección continua y dolorosa del miembro viril. Pero tenemos que tener en cuenta que en una época de tantas carencias, tanto vitamínicas como energéticas, un “atracón de garbanzos” era más eficaz que una pastilla de viagra en la actualidad, porque al contener fósforo, hierro, cal, potasio, sodio, magnesio, vitaminas, especialmente el complejo “B”, tantas proteínas como la carne (entre un 17% y un 24% de proteína bruta) y casi tantos glúcidos como los cereales, lo que hacían era “poner las pilas” al hombre que los comiera. Otro alimento del que se pensaba que prolongaba las erecciones y aumentaba la cantidad de esperma era la cebolla. Ahora bien, si queremos llegar al paroxismo de la porquería, nada como el más repugnante afrodisíaco del que tengo conocimiento: la sangre menstrual. En muchos puntos de Europa y también en España, desde la Edad Media hasta el siglo pasado, las mujeres guardaban su sangre menstrual para mezclarla con alimentos y bebidas que servían a sus esposos con el objeto de que éstos las amasen con más pasión y vigor. Si la dama notaba que el mozo no mostraba el interés o la fortaleza amatoria exigida, ésta no dudaba en añadir nuevamente a la comida unas gotitas de su orina o de su flujo vaginal, llegando incluso algunas a prácticas más atrevidas, teniéndose constancia de que en ocasiones había mujeres que usaban un afrodisíaco infalible: introducirse un pez vivo en la vagina hasta que el animal moría, para después cocinárselo al ignorante esposo.
La cantárida
Retomando el caso de Fernando “El Católico”, el desgastado cincuentón y la alegre Germana de Foix se lanzaron a interminables sesiones copulatorias para tener cuanto antes un retoño que heredase los territorios de la corona de Aragón. Pero el vigor del rey ya no era el de antaño, por lo que la joven Germana decide recurrir a un filtro amoroso de terrible eficacia: testículos de toro mezclados con un preparado de cantárida. La cantárida es un escarabajo verde brillante que una vez muerto, seco y reducido a polvo, se usaba desde la antigüedad como sustancia que potenciaba la erección, pero era tan potente como peligrosa. El polvo de cantárida contiene una sustancia tóxica, la cantaridita, que en cantidades adecuadas produce la irritación de la uretra y como consecuencia una potente erección que podía durar horas (era la viagra del siglo XVI), pero en dosis mal calculadas tiene consecuencias nefastas para el organismo al producir lesiones renales, nefritis, retención de líquidos y diarreas. Las ganas de estimular a don Fernando debieron hacer que a Germana le temblara el pulso a la hora de preparar la receta, pasándose con la cantidad de polvo de cantárida, teniendo el efecto contrario al esperado. Las crónicas cuentan que el rey “después de holgar” con ella se empezó a encontrar indispuesto, apareciendo en él graves desarreglos físicos. La sobredosis de cantárida no fue lo suficientemente elevada como para matarle en el acto, pero sí para saber que su muerte estaba anunciada. Según Jerónimo Zurita, personaje muy próximo al monarca, el rey sufrió una grave enfermedad ocasionada por un “feo potaje que la reina le hizo dar para más habilitarle, que pudiese tener hijos. Esta enfermedad se fue agravando cada día, confirmándose en hidropesia con muchos desmayos, y mal de corazón: de donde creyeron algunos que le fueron dadas yerbas”.

Muerte de Fernando “El Católico”
Desde el día que su mujer le suministró el filtro amoroso, ya no volvió a ser el mismo. Él, que había sido un hombre dinámico, afable, amante de las reuniones y diplomático, se transformó en un ser solitario que aborrecía las ciudades y los negocios de Estado, disfrutando únicamente con los paseos en solitario por el campo. Durante dos años tuvo que sufrir diarreas, desajustes en la tensión arterial, problemas de corazón, retención de líquidos y desajustes renales, hasta que la muerte le libró del sufrimiento. Dicen que la muerte es sorda porque llega sin que se la llame, pero en el caso de Fernando “El Católico” no fue así, encargándose Germana, con su incompetencia y ganas de procrear, de avisar a gritos a la señora de la guadaña.

12 comentarios:

Soledad Serrano dijo...

Me encantan tus comentarios porque aprendo y me divierto. Sigue escribiendo cosas estupendas para que las podamos disfrutar. Besos, Soledad

Antonio Balduque dijo...

Gracias Soledad por tus ánimos.
Te pido disculpas por no acudir a la cita el miércoles, tal y como de habíamos comentado Loli y yo, pero una cita médica de última hora frenó nuestra intención de disfrutar de la representación teatral. Espero que podamos ser más formales en la siguiente convocatoria.
Un beso.

Manuel dijo...

Antonio, procuro leerte asiduamente. Tus "artículos" me apasionan: yo soy así de curioso y ellos me sacian ese malsano instinto.

Además, en este último tocas temas relacionados con mi profesión y me parece superinteresante. Tengo yo que enterarme más a fondo del efecto renal de esa marranería que Doña Germana adaministró al buen Fernándo en dosis tales que lo hizo polvo... ¡Ah!, si: Polvo de Cantárida...

Mi enhorabuena por esta entrada. Tanto como por cada una de las que te he leído.

Un abrazo.

Enrique Gracia Trinidad dijo...

Magnífico como siempre, amigo Antonio.
Tenemos que seguir nuestras conversaciones históricas y/o madrileñas que comenzamos el día de la cena. Contigo se aprende mucho.
Recuerdo que en una serie de conferencias que di sobre los reyes de España, hablaba de este asunto de los afrodisíacos de Fernando el Católico y la gente se mondaba de risa. Alguno llegó a decirme que si me lo estaba inventando.
Aunque eso no fue nada comparado con la otra vez que afirmé que los Trastámara habían comenzado con un traidor (Enrique II respecto de su hermano Pedro I al que traicionó repetidas veces y terminó asesinando) y terminado con otra traidora, Isabel I la Católica, que, como sabes se las tuvo contra su hermano Enrique IV, que de impotente debía tener lo que yo de monja... y contra su sobrina Juana, urdiendo todo tipo de "traiciones" para hacerse con el poder. Bien pues ese día casi me cuesta un disgusto porque me salió un defensor de la "santidad" de Isabel I, y hasta se quejó en el Ayuntamiento de que yo estaba "hablando mal de la monarquía"...
¿Ves como tenemos que hablar más de nuestras cosas, Antonio?
Besos
Enrique

Antonio Balduque dijo...

Manuel, gracias por tus comentarios. Como verás estos reyes de nuestros amores tenían más "pasión" de lo que muchos creen.
Enrique, según pasan los artículos parece que se confirma nuestra afinidad en cuestiones histórico-jocosas. Menos mal que hay gente que entiende la Historia como algo lúdico y divertido. El otro día en la cena, comentamos el tema de la canonización de San Isidro. Reconozco que tienes una muy buena memoria, pues como bien decías el 12 de marzo de 1622 fueron 5 los santos que salieron a escena, a saber: San Isidro, San Ignacio de Loyola, San Francisco Javier, Santa Teresa de Jesús y San Felipe Neri.
Un saludo.

Emilio dijo...

Es-plén-di-do, Antonio, tu artículo. Separo y remarco porque, realmente, tu blog es uno de los mejores de la Blogsfera y, sin duda, el que más conocimiento aporta de esa apasionante materia que es la Historia. Historia...con historias, con elementos que suscitan la atención de inmediato y nos dejan ese gusto por haber aprendido algo que pocos saben. Y es gracias a ti. A tu labor de escritor e historiador que pone a nuestro alcance tu conocimiento y dotes de investigador. Y de una forma amena, que hace sentir el placer por la lectura. Muchas gracias, sinceras, de verdad.

Antonio Balduque dijo...

Emilio, me inflo como un pavo cuando escritores con solera y oficio como tú me hacen esos comentarios. Cuando escribo un artículo disfruto buscando la documentación, gozo con su lectura, reflexiono cuando lo plasmo al papel, y si encima le gusta a la gente...genial, genial. Yo dudada si este Blog iba a ser de interés entre tanta buena poesía, pero con estos "empujones" no hay duda que habrá que continuar hasta donde se pueda.
Recibe un cordial abrazo.

Antonio Balduque dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Maria Beatriz dijo...

CREO QUE SIEMPRE EL REY FERNANDO SUPO QUE SU ESPOSA LA REINA ISABEL FUE SU GRAN AMOR PERO LA RESPETABA TANTO QUE LAS OTRAS MUJERES ERAN PARA SACIAR APETITOS DESVIADOS QUE JAMAS PODRIA SATISFACER CON SU DECENTE REINA YA QUE EL PADECIA DEL PECADO DE LUJURIA Y SOLO CONOCIO EL AMOR VERDADERO Y DECENTE CON SU SEÑORA Y SU REINA POR LO QUE LA CULPA LO ABRUMO. CUANDO COMENZO A PAGAR SU GRAN PECADO EN SUS ULTIMOS AÑOS ME ATREVO A DECIR QUE SOLO PENSO EN SU REINA Y LO AFORTUNADO QUE FUE AL TENER TODO SU AMOR PUES ELLA REALMENTE LO ADORO HASTA LA MUERTE Y AMBOS SE PROMETIERON AMOR ETERNO LO CUAL QUEDO PERPETUADO EN SU INTENCION DE ESPERAR JUNTOS EN GRANADA EN LA SEPULTURA LA MISERICORDIA DE DIOS PARA TAN GRAN AMOR AHORA EN FORMA ESPIRITUAL MAS INTENSO QUE LO CARNAL , MAS PURO Y DURADERO

Unknown dijo...

"El futuro Carlos V, quedaría excluido de heredar la corona catalano-aragonesa". ¿Corona catalano-aragonesa?, quiero pensar que ha sido un lapsus ya que dicha corona nunca existió, supongo que hace referencia a la CORONA DE ARAGÓN, compuesta entre otros territorios del reino de Aragón, del de Valencia y del condado de Barcelona. A pesar de este error, un excelente artículo

luisa quintero dijo...

Es la primera vez que lo leo y por casualidad y le diré que me a encantado yo siendo de Medina del Campo no tenia ni y conocimiento de ello gracias,y a poder ser tiene usted una nueva seguidora.

Unknown dijo...

Hola acabo de ver la serie isabel y la corona partida y estoy de acuerdo con tu opinion k aunk buscara a otras mujeres el queria a la reina isabel. Tambien he estado leyendo en la wikipedia k amo mucho a la germana su segunda mujer y yo ahi dudo porq de siempre lucho por el legado de su mujer y de hecho esta k sus restos reposan con los de isabel. K amara a germana pues yo pienso k al ser mas joven tampoco queria descuidarla temiendo pienso yo a k le siera infiel como el habia sido antes a su esposa y tambien pienso k se caso con ella por un heredero para aragon y para vengarse de los nobles de castilla.